Sencillamente estoy gritando lo más alto que puedo.
Dame razones, pero no me des opciones,
porque cometeré el mismo error otra vez.
Las cosas bonitas hay que vivirlas dos veces , amante de la música sobretodo Extremoduro.
http://youtu.be/oofSnsGkops
“Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos... Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella...
Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán,siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejareis de intentarlo…Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando.
Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más...
Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza.
Os librareis de él o de ella, dejareis de sufrir,conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros.
Os librareis de él o de ella, dejareis de sufrir,conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros.
Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.“
La excusa del amor y la duda de la muerte.
Las risas robaban el poco oxígeno que quedaba en la habitación. Ambos con dulces arañazos en la espalda, fruto de la pasión. Revueltos entre sábanas arrugadas en el suelo, consumiéndose así mismos. El humo de sus cigarros lo inundaba todo y una botella de vodka estaba a punto de morir al igual que lo hacían las llamas de las velas. Estaban muy juntos, echándose de menos cada vez que paraban de besarse para respirar. El rojo de labios estaba presente en una camisa blanca y un vestido de satén desperdigados por el suelo. Y amor en cada ángulo de la habitación.
¿ Qué que quiero?
Quiero todos tus momentos. Quiero morirme si no estás cerca, verte reír a cada segundo y volverme a morir si dejas de hacerlo. Quiero que sientas todo lo que yo siento, mil puños en el estómago amortiguados por dos mil mariposas, hielo en los ojos y un paraíso al verte. Que pases por mí lado con toda esa locura y tus ganas de vivir y me contagies de ti. Quiero que me beses, que me beses mucho rato y se me duerma la boca y la lengua y el corazón de tanto sentir. Tú voz en el contestador de mi móvil diciéndome que me echas tanto de menos que crees que vas a morir, ya sea en formato susurro, en formato secreto o en formato gemido. Pasar el resto de mis días tirada a tu lado en cualquier parte de esta ciudad donde ni el frío pueda encontrarnos. Quiero tu olor en mi ropa. Quiero que deje de existir el puto tu y yo y todo sea nosotros.
¿ Qué que quiero?
Te quiero a ti.
Quiero todos tus momentos. Quiero morirme si no estás cerca, verte reír a cada segundo y volverme a morir si dejas de hacerlo. Quiero que sientas todo lo que yo siento, mil puños en el estómago amortiguados por dos mil mariposas, hielo en los ojos y un paraíso al verte. Que pases por mí lado con toda esa locura y tus ganas de vivir y me contagies de ti. Quiero que me beses, que me beses mucho rato y se me duerma la boca y la lengua y el corazón de tanto sentir. Tú voz en el contestador de mi móvil diciéndome que me echas tanto de menos que crees que vas a morir, ya sea en formato susurro, en formato secreto o en formato gemido. Pasar el resto de mis días tirada a tu lado en cualquier parte de esta ciudad donde ni el frío pueda encontrarnos. Quiero tu olor en mi ropa. Quiero que deje de existir el puto tu y yo y todo sea nosotros. ¿ Qué que quiero?
Te quiero a ti.
Los fuegos artificiales solo se dan en días especiales.
Estas una noche cualquiera rodeada de gente y mirando al cielo como una idiota, con el corazón en un puño viendo como no paran de saltar, y estás continuamente sorprendida, explota uno precioso de mil colores y te quedas fascinada, pero ese fuego no dura nada. Explota otro aún mejor, pero dura aún menos. Y de repente explota uno haciendo un ruido enorme que solo tu oyes, y ese no tiene nada de especial, es un fuego normalito, sin muchos colores y que no sube muy alto ni deja muchas chispas, pero a ti es el que más te a gustado de entre los 1000 fuegos artificiales que pueden haber explotado esa noche.
Y desde ese día te das cuenta de que quieres jugar con ese fuego todo el tiempo, sin evitar las quemaduras, porque estás deseando que te queden cicatrices de todo esto. Reconstruyes todo el tiempo el momento en que lo viste explotar, el momento en que lo oíste y te volcó el corazón. Y todo se convertirá en un juego de tontos, pero no te importa porque a pesar de ser un juego de tontos, será un juego solo tuyo y de la persona a la que no tuviste cojones de decirle “ para de ser tan jodidamente perfecto, que me estas enamorando”.
Y jamás entenderás porque a sido precisamente esa persona, cuando el resto del mundo afirma que los hay mejores. Jamás entenderás porque entre tantísimos fuegos bonitos que explotaron aquella noche, tuvo que ser precisamente ese que no tenía apenas ciencia, pero que tenía tantísima magia que por un momento de hizo volar.
Y a partir de entonces no te ha dejado de sonar en la cabeza aquel estallido y olor a quemado de tu fuego. Y tu vida entera se habrá convertido en llamas.
Será como el fármaco más fuerte, como un cóctel de drogas, una mezcla de alcohol a 200 por hora en una carretera estrecha, con barrancos y sin quitamiedos.
Estas una noche cualquiera rodeada de gente y mirando al cielo como una idiota, con el corazón en un puño viendo como no paran de saltar, y estás continuamente sorprendida, explota uno precioso de mil colores y te quedas fascinada, pero ese fuego no dura nada. Explota otro aún mejor, pero dura aún menos. Y de repente explota uno haciendo un ruido enorme que solo tu oyes, y ese no tiene nada de especial, es un fuego normalito, sin muchos colores y que no sube muy alto ni deja muchas chispas, pero a ti es el que más te a gustado de entre los 1000 fuegos artificiales que pueden haber explotado esa noche.
Y desde ese día te das cuenta de que quieres jugar con ese fuego todo el tiempo, sin evitar las quemaduras, porque estás deseando que te queden cicatrices de todo esto. Reconstruyes todo el tiempo el momento en que lo viste explotar, el momento en que lo oíste y te volcó el corazón. Y todo se convertirá en un juego de tontos, pero no te importa porque a pesar de ser un juego de tontos, será un juego solo tuyo y de la persona a la que no tuviste cojones de decirle “ para de ser tan jodidamente perfecto, que me estas enamorando”.
Y jamás entenderás porque a sido precisamente esa persona, cuando el resto del mundo afirma que los hay mejores. Jamás entenderás porque entre tantísimos fuegos bonitos que explotaron aquella noche, tuvo que ser precisamente ese que no tenía apenas ciencia, pero que tenía tantísima magia que por un momento de hizo volar.
Y a partir de entonces no te ha dejado de sonar en la cabeza aquel estallido y olor a quemado de tu fuego. Y tu vida entera se habrá convertido en llamas.
Será como el fármaco más fuerte, como un cóctel de drogas, una mezcla de alcohol a 200 por hora en una carretera estrecha, con barrancos y sin quitamiedos.
Amarle será cada día un subidón de adrenalina, tal y como la noche en el que apareció la única persona que supo encender la mecha que produjo dentro de ti fuegos artificiales
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